Liderazgo y ambivalencia de los empleados hacia la inteligencia artificial:
Una revisión de literatura científica
Por: Oscar Hernando Benavides Paz, MBA
Introducción
La integración de la inteligencia artificial (IA) en el lugar de trabajo ha dejado de ser una promesa futura para convertirse en una realidad operativa que transforma tareas, roles y estructuras organizacionales. Sin embargo, la evidencia empírica acumulada en los últimos años revela un fenómeno consistente: los empleados no responden a la IA con entusiasmo unívoco ni con rechazo absoluto, sino con una mezcla de emociones y valoraciones que la literatura reciente denomina ambivalencia. Esta ambivalencia se define como la experiencia simultánea de actitudes positivas y negativas hacia la IA, y se caracteriza por ser dinámica y sostenida en el tiempo, en lugar de transitoria o estática. Los trabajadores pueden sentirse entusiasmados por la eficiencia y la reducción de tareas repetitivas, al tiempo que experimentan ansiedad por el reemplazo, desconfianza hacia los sistemas opacos y temor a cometer errores cuya responsabilidad recaerá sobre ellos.
Los líderes organizacionales se encuentran en el epicentro de esta tensión. Ignorar la ambivalencia de los empleados no solo erosiona el bienestar psicológico, sino que también socava la adopción efectiva de la tecnología. Investigaciones previas muestran que la preocupación por la IA se asocia con menor compromiso laboral, mayor agotamiento y menor satisfacción con el puesto, lo que a su vez puede traducirse en resistencia activa o en formas de uso encubierto que limitan el retorno de la inversión tecnológica. En este contexto, el liderazgo ya no puede limitarse a la implementación técnica; debe convertirse en un gestor activo de las respuestas emocionales y cognitivas que la IA despierta en los equipos. La presente revisión de literatura tiene como propósito sintetizar la evidencia científica disponible sobre la ambivalencia de los empleados hacia la IA y las estrategias de liderazgo que han demostrado ser eficaces para gestionarla.
Objetivos
Objetivo general: Analizar la evidencia científica sobre la ambivalencia de los empleados hacia la inteligencia artificial en el lugar de trabajo y su implicación para el liderazgo organizacional.
Objetivos específicos:
- Conceptualizar la ambivalencia hacia la IA a partir de las definiciones y marcos teóricos disponibles en la literatura indexada.
- Identificar las principales respuestas ambivalentes documentadas en estudios empíricos y revisiones sistemáticas.
- Examinar las consecuencias de la ambivalencia no gestionada sobre el compromiso, el comportamiento proactivo y el bienestar de los empleados.
- Evaluar las estrategias de liderazgo y las condiciones organizacionales que facilitan la canalización de la ambivalencia hacia una adopción sostenible de la IA.
Metas
La meta de esta revisión es proporcionar a investigadores y profesionales de la dirección de personas un marco integrador que permita comprender por qué la ambivalencia es una respuesta psicológica legítima y frecuente ante la IA, y cómo los líderes pueden intervenir para transformarla en un recurso adaptativo. Asimismo, se busca identificar brechas de investigación y formular recomendaciones basadas en evidencia para el diseño de intervenciones organizacionales que reduzcan el costo emocional de la transformación digital y potencien la colaboración humano-máquina.
Desarrollo
Conceptualización de la ambivalencia hacia la IA
La ambivalencia hacia la IA ha sido definida recientemente como una actitud compleja que combina evaluaciones positivas y negativas de manera simultánea. Yang y Chuang (2025) introducen el constructo “Ambivalencia hacia la IA” y argumentan que no se trata de una fase transitoria que se resuelve con información o formación, sino de un estado dinámico y sostenido que requiere un manejo continuo por parte de las organizaciones. Esta conceptualización se alinea con la noción de “ansiedad ambivalente” descrita en el ámbito aplicado, donde los profesionales reportan sentirse “emocionados” y “empoderados” por la rapidez de ciertas herramientas, al mismo tiempo que se sienten “nerviosos” y temerosos por su futuro laboral.
Desde una perspectiva teórica complementaria, el estudio de la ambivalencia hacia la transformación digital-IA ha utilizado la teoría de la amenaza-rigidez para explicar sus efectos. Los hallazgos indican que la ambivalencia actúa como una amenaza psicológica interna que inhibe los comportamientos proactivos de los empleados, como la toma de iniciativa, incluso cuando existen oportunidades objetivas para mejorar los procesos. Es decir, la coexistencia de emociones positivas y negativas no es neutra: genera una parálisis que reduce la probabilidad de que los trabajadores se involucren activamente en la implementación de la IA.
La literatura también distingue entre la ambivalencia como estado emocional y las “personas de adopción” que emergen de ella. A partir de investigaciones de campo, se han identificado cinco perfiles recurrentes —Campeones, Pragmáticos, Innovadores Encubiertos, Escépticos y Tradicionalistas— que se configuran a partir de dos ansiedades predominantes: el temor a cometer errores con sistemas opacos y el temor a ser reemplazado por la tecnología. Esta tipología resulta útil para los líderes porque reconoce que la ambivalencia no se manifiesta de forma homogénea en todos los colaboradores y que, por tanto, las intervenciones deben adaptarse a las motivaciones y miedos subyacentes de cada grupo.
Evidencia empírica sobre las respuestas ambivalentes de los empleados
Una revisión sistemática reciente, que sintetizó 24 estudios empíricos publicados entre 2020 y 2024 en bases de datos como Scopus, Web of Science y PsycINFO, concluyó que los trabajadores perciben la IA simultáneamente como una oportunidad y como una fuente de preocupación. Los resultados muestran que las herramientas de automatización y apoyo a la decisión se asocian con mejoras en eficiencia, productividad y percepción de justicia, pero también con ansiedad e incertidumbre sobre el cambio de rol y la seguridad laboral. Esta evidencia es particularmente sólida en sectores como la salud y la educación, aunque los autores señalan la necesidad de ampliar la investigación a otros sectores y contextos regionales.
En el plano del bienestar, un estudio longitudinal publicado en Nature: Scientific Reports analizó dos décadas de datos del Panel Socioeconómico Alemán y no encontró efectos promedio significativos de la exposición a la IA sobre la satisfacción laboral, la satisfacción con la vida o la salud mental. Incluso se observaron mejoras modestas en la salud física autoevaluada, posiblemente debido a la reducción de la intensidad física del trabajo en algunas ocupaciones. No obstante, los propios autores advierten que se trata de una “instantánea temprana” y que las estimaciones basadas en la exposición autoinformada revelan pequeños efectos negativos sobre el bienestar subjetivo, lo que subraya la naturaleza ambivalente y diferenciada de la experiencia. La conclusión relevante para el liderazgo es que el impacto de la IA en el bienestar no está determinado tecnológicamente, sino que depende de cómo las instituciones y las prácticas de gestión configuren las condiciones de trabajo.
Estudios específicos sobre ambivalencia y comportamiento proactivo aportan evidencia convergente. La investigación basada en la teoría de la amenaza-rigidez encontró que la ambivalencia hacia la transformación digital-IA reduce la toma de iniciativa, y que este efecto está mediado por el compromiso laboral y la saliencia del yo futuro en el trabajo. En otras palabras, los empleados ambivalentes se involucran menos en su trabajo y tienen una representación menos clara de su identidad profesional futura, lo que a su vez disminuye su disposición a asumir riesgos y proponer mejoras. Estos hallazgos refuerzan la idea de que la ambivalencia no es solo un estado afectivo pasajero, sino un factor psicológico con consecuencias conductuales medibles.
El costo de ignorar la ambivalencia
La evidencia disponible indica que los líderes que no abordan activamente la ambivalencia de sus equipos enfrentan costos tangibles. En primer lugar, la ambivalencia no expresada tiende a convertirse en silencio o en resistencia encubierta. Los empleados pueden ocultar sus emociones negativas y mostrar curiosidad en público, mientras experimentan frustración, confusión o enojo en privado. Este fenómeno de “silencio del empleado” en contextos de liderazgo algorítmico y ansiedad por IA ha sido identificado como un riesgo para la calidad de las decisiones y para la detección temprana de problemas en la implementación tecnológica.
En segundo lugar, la ambivalencia no gestionada se traduce en una paradoja de adopción: las organizaciones pueden haber desplegado herramientas de IA a gran escala, pero una proporción significativa de los usuarios finales no las incorpora a su flujo de trabajo habitual. Los datos globales sugieren que, aunque más de dos tercios de las grandes empresas han implementado al menos una aplicación habilitada por IA, apenas un tercio de los usuarios de primera línea las integran de manera regular. Esta brecha entre despliegue y adopción efectiva representa una pérdida de valor económico y erosiona la credibilidad de futuras iniciativas digitales.
Finalmente, la ambivalencia ignorada puede afectar la salud mental y el compromiso. La preocupación por la IA se ha asociado con menor engagement, mayor agotamiento y menor satisfacción laboral, lo que configura un círculo vicioso en el que la ansiedad reduce la disposición a aprender y experimentar con la tecnología, y esa falta de experiencia alimenta nuevas inseguridades. En este sentido, la gestión de la ambivalencia no es un lujo humanista, sino una condición para la sostenibilidad de la transformación digital.
Estrategias de liderazgo para gestionar la ambivalencia
La literatura reciente ofrece un conjunto de orientaciones basadas en evidencia para que los líderes aborden la ambivalencia de manera constructiva. Un primer principio es reconocer y legitimar la tensión. Los líderes eficaces no proyectan una certeza que no poseen ni exigen optimismo acrítico; por el contrario, nombran explícitamente la mezcla de emociones y crean espacios seguros para que los empleados expresen sus preocupaciones sin temor a represalias. Este acto de acknowledgment reduce el silencio organizacional y permite que los problemas se detecten antes de que se conviertan en resistencia activa.
Un segundo principio es la creación de entornos de seguridad psicológica. Un estudio con 2.257 empleados de una firma global de consultoría encontró que la seguridad psicológica es un antecedente clave del compromiso inicial con la IA, aunque no necesariamente de la intensidad de uso posterior. Esto sugiere que los líderes deben distinguir entre la fase de adopción inicial y la fase de uso sostenido: mientras que la seguridad psicológica facilita el primer acercamiento, la consolidación del uso requiere otras condiciones, como autonomía guiada, retroalimentación y oportunidades de desarrollo de habilidades. La creación de “areneros” o “bandas de riesgo” donde los empleados pueden experimentar con IA sin penalización por errores ha sido recomendada como práctica concreta para reducir la ansiedad asociada a la opacidad de los sistemas.
Un tercer principio es el liderazgo paradójico, que consiste en adoptar un enfoque “ambos-y” en lugar de “o-lo-uno-o-lo-otro”. Dado que la ambivalencia implica la coexistencia de metas aparentemente contradictorias —como la eficiencia tecnológica y la preservación del juicio humano, o la estandarización algorítmica y la personalización del apoyo—, los líderes que adoptan marcos paradójicos pueden integrar esas tensiones en lugar de suprimirlas. La investigación sobre liderazgo paradójico en contextos de interacción humano-IA sugiere que este estilo gerencial facilita la colaboración y reduce los comportamientos territoriales que surgen cuando los empleados perciben que la IA amenaza su identidad profesional.
Un cuarto principio es la personalización de las intervenciones según los perfiles de adopción. La matriz de dinámicas de adopción de IA propone que las dos ansiedades centrales —el miedo a equivocarse y el miedo a ser reemplazado— se combinan de manera diferente en cada persona, dando lugar a necesidades distintas. Los Campeones requieren oportunidades de liderazgo y reconocimiento; los Pragmáticos necesitan evidencia de utilidad y formación aplicada; los Innovadores Encubiertos pueden beneficiarse de la legitimación del uso experimental; los Escépticos requieren transparencia sobre los límites de la IA; y los Tradicionalistas necesitan garantías de que su experiencia y criterio siguen siendo valorados. Un liderazgo sensible a estas diferencias evita la trampa de las políticas de “talla única” y aumenta la probabilidad de que las intervenciones sean efectivas.
Finalmente, la evidencia destaca la importancia de la transparencia y la rendición de cuentas. Los empleados necesitan comprender cómo funcionan los sistemas de IA, qué datos utilizan y cómo se toman las decisiones que les afectan. La opacidad algorítmica alimenta la ansiedad y dificulta la confianza. Los líderes pueden promover prácticas de “cocina de cristal”, en las que los criterios de la IA son explicables y auditables, y establecer canales formales para que los empleados impugnen o corrijan decisiones automatizadas. Estas prácticas no eliminan la ambivalencia, pero la hacen más manejable al reducir la incertidumbre sobre las reglas del juego.
Conclusiones
La evidencia científica revisada permite sostener que la ambivalencia de los empleados hacia la IA es una respuesta psicológica prevalente, dinámica y con consecuencias medibles sobre el comportamiento organizacional. No se trata de una resistencia irracional ni de una simple falta de información, sino de una evaluación compleja en la que coexisten expectativas positivas y temores legítimos. Los líderes que ignoran esta realidad corren el riesgo de obtener adopciones superficiales, resistencia encubierta y deterioro del bienestar, mientras que aquellos que la abordan de manera explícita pueden convertirla en un punto de partida para una transformación más sostenible y humanamente centrada.
Las estrategias con mayor respaldo empírico incluyen el reconocimiento de la tensión, la creación de seguridad psicológica para la experimentación, la adopción de un liderazgo paradójico capaz de integrar metas contrapuestas y la personalización de las intervenciones según los perfiles de adopción. Estas prácticas no buscan eliminar la ambivalencia —lo cual es improbable dada la naturaleza disruptiva de la IA—, sino canalizarla hacia formas de colaboración humano-máquina más reflexivas y productivas. La gestión de la ambivalencia emerge así como una competencia central del liderazgo contemporáneo, tan importante como la capacidad de diseñar e implementar soluciones tecnológicas.
Retos
A pesar de los avances en la comprensión de la ambivalencia hacia la IA, persisten desafíos significativos que deben ser abordados por la investigación futura y la práctica organizacional. En primer lugar, la mayoría de los estudios empíricos disponibles se concentran en sectores específicos —como la salud, la educación y los servicios profesionales— y en contextos culturales occidentales, lo que limita la generalización de los hallazgos. Se requieren investigaciones en sectores industriales, en economías emergentes y en culturas organizacionales diversas para identificar variaciones en la forma en que la ambivalencia se experimenta y se gestiona.
En segundo lugar, la evidencia longitudinal es aún escasa. La mayoría de los estudios sobre actitudes hacia la IA son transversales, lo que impide establecer relaciones causales y comprender cómo evoluciona la ambivalencia a lo largo del ciclo de implementación tecnológica. El estudio de Nature: Scientific Reports advierte que los efectos observados podrían cambiar a medida que la IA penetre más profundamente en las ocupaciones y altere las tareas de manera más sustantiva. Se necesitan paneles de datos que sigan a los mismos trabajadores durante períodos prolongados para capturar la dinámica de la ambivalencia.
En tercer lugar, existe una brecha entre el reconocimiento teórico de la ambivalencia y la disponibilidad de instrumentos de medición validados. Aunque se han propuesto definiciones y marcos conceptuales, la operacionalización de la ambivalencia hacia la IA en encuestas y estudios de campo aún es incipiente. El desarrollo de escalas psicométricas robustas permitiría comparar hallazgos entre estudios y evaluar la eficacia de las intervenciones de liderazgo.
Un cuarto reto se refiere a la ética y la privacidad. Las estrategias de liderazgo que buscan reducir la ambivalencia deben evitar caer en prácticas de vigilancia o manipulación emocional. La línea entre acompañar la ansiedad y monitorear las actitudes de los empleados es delicada, y las organizaciones deben establecer salvaguardas para que las intervenciones respeten la autonomía y la dignidad de las personas. La evidencia sobre los riesgos de la vigilancia habilitada por IA y su impacto en la confianza organizacional subraya la necesidad de un enfoque ético explícito.
Finalmente, el liderazgo de la ambivalencia requiere habilidades que no siempre están presentes en los repertorios gerenciales tradicionales: empatía, comunicación emocional, tolerancia a la incertidumbre y capacidad de sostener conversaciones difíciles sobre el futuro del trabajo. El desarrollo de estas competencias debe integrarse en los programas de formación de líderes y en las políticas de gestión del talento. Sin esta inversión en el “capital humano” de la transformación, las mejores herramientas de IA seguirán enfrentando el obstáculo de equipos humanos que, legítimamente, dudan entre abrazar y resistir el cambio.
Referencias
- Yang, J., & Chuang, A. (2025). Ambivalence Toward AI at Work: A Dynamic Perspective on AI Integration in Organizations. Academy of Management Proceedings, 2025(1). https://doi.org/10.5465/AMPROC.2025.20015abstract
- Reich, A., Wolfe, D., Price, M., Choe, A., Kidd, F., & Wagner, H. (2026). Safety First: Psychological Safety as the Key to AI Transformation. arXiv preprint arXiv:2602.23279. https://arxiv.org/abs/2602.23279
- Giuntella, O., Stella, L., & King, J. (2025). Artificial intelligence and the wellbeing of workers. Scientific Reports, 15. https://doi.org/10.1038/s41598-025-XXXXX (Publicado en línea el 23 de junio de 2025).
- Cook, E., & De Bassio, T. (2026). Employee responses to workplace AI across cultural contexts: a systematic review of explicitly AI-framed evidence. Behaviour & Information Technology, 1–24. https://doi.org/10.1080/0144929X.2026.XXXXXXX.
- Revisión sistemática sobre actitudes y uso de IA en el trabajo. (2025). AI transformation in working life: A systematic review of usage and attitudes towards AI among workers. Computers in Human Behavior Reports, 100XXX. https://doi.org/10.1016/j.chbr.2025.100XXX.
- Artículo sobre ansiedades y perfiles de adopción. (2025). From anxiety to advantage: Guiding employees to embrace AI at work. Business Horizons, 68(4), XXX–XXX. https://doi.org/10.1016/j.bushor.2025.04.003.
- Estudio sobre ambivalencia y comportamiento proactivo. (2025). How Ambivalence Toward Digital–AI Transformation Affects Taking-Charge Behavior: A Threat–Rigidity Theoretical Perspective. Behavioral Sciences, 15(3), 261. https://doi.org/10.3390/bs15030261.
- Harvard Business Review. (2026, 22 de octubre). Leaders Need to Grapple with Employee Ambivalence on AI. Harvard Business Review. https://hbr.org/2026/10/leaders-need-to-grapple-with-employee-ambivalence-on-ai. (Fuente de divulgación que reporta hallazgos de encuestas primarias; se cita como evidencia contextual).