Doxa 2683

La Subcontratación No Puede Arreglar una Organización Rota: Una Revisión Sistemática de la Evidencia Empírica

La Subcontratación No Puede Arreglar una Organización Rota:
Una Revisión Sistemática de la Evidencia Empírica sobre los Límites del Outsourcing como Sustituto de la Transformación Organizacional

Por: Oscar Hernando Benavides Paz, MBA

Investigador principal — Línea de Gestión Estratégica y Transformación Organizacional

Resumen

La presente revisión sintetiza la evidencia empírica disponible en bases de datos académicas de alto rigor (PubMed/PMC, ScienceDirect, MIT Sloan Management Review, Harvard Business Review, McKinsey & Company) sobre la hipótesis de que la subcontratación (outsourcing) constituye una intervención suficiente para reparar organizaciones con disfunciones estructurales profundas. La evidencia revisada indica que la subcontratación, en sus modalidades táctica, estratégica y transaccional, produce efectos modestos —en algunos casos negativos— sobre el desempeño organizacional cuando se aplica sobre estructuras con deficiencias de liderazgo, alineación estratégica, cultura y procesos internos. El meta-análisis de Lahiri y colaboradores (2022) confirma una asociación positiva pero moderada entre outsourcing y desempeño, condicionada al tipo (internacional vs. doméstico) y al contexto de capacidades internas. Por su parte, Hariyani, Hariyani y Sharma (2024) documentan que las causas primarias del fracaso organizacional residen en la visión estratégica, el liderazgo, las prácticas de gestión y los procesos de negocio, no en la configuración de fronteras organizacionales. Se concluye que la subcontratación es una decisión de límites de firma complementaria, no sustitutiva, de la transformación organizacional; aplicada sobre una organización rota, tiende a replicar, amplificar o disfrazar las disfunciones subyacentes sin resolverlas.

Palabras clave: subcontratación; outsourcing; disfunción organizacional; transformación organizacional; costos de transacción; competencias centrales; gestión del cambio; fracaso organizacional; BPO.

1. Introducción

La subcontratación ha sido durante más de tres décadas una de las palancas gerenciales más utilizadas para reconfigurar los límites de la firma. Desde la consolidación del paradigma de las competencias centrales (Prahalad & Hamel, 1990), la literatura de gestión ha promovido la idea de que las organizaciones deben concentrarse en aquello que hacen excepcionalmente bien y delegar externamente el resto. La teoría de los costos de transacción (Williamson, 1981) aportó el andamiaje microeconómico: una actividad debe externalizarse cuando los costos de gestionarla dentro del mercado son inferiores a los costos de gestionarla jerárquicamente dentro de la firma. A su vez, la perspectiva de recursos (Barney, 1991) sugirió que solo conviene conservar internamente las actividades basadas en recursos valiosos, raros, inimitables y no sustituibles.

Sin embargo, la práctica gerencial ha mostrado un patrón recurrente: muchas organizaciones acuden a la subcontratación como respuesta a problemas que no son, en realidad, problemas de límites organizacionales, sino problemas de funcionamiento interno. Cuando una empresa presenta liderazgo fragmentado, procesos ineficientes, cultura tóxica, métricas desalineadas o gobernanza deficiente, los gerentes suelen suponer que externalizar una función —Tecnologías de Información, Recursos Humanos, Atención al Cliente, Manufactura, Logística— aliviará la presión interna y "apuntalará" el desempeño. Esta revisión examina, a la luz de la evidencia empírica publicada hasta 2025, si esa suposición está respaldada por la literatura científica.

La pregunta central que motiva este trabajo es la siguiente: ¿puede la subcontratación reparar una organización rota? Para responderla, se examinan cuatro vertientes: (i) los efectos de la subcontratación sobre el desempeño organizacional reportados en meta-análisis y estudios primarios; (ii) las causas estructurales del fracaso organizacional documentadas en revisiones sistemáticas recientes; (iii) los costos ocultos y los riesgos no contabilizados en las decisiones de outsourcing; y (iv) la evidencia sobre el fracaso sistemático de los programas de transformación organizacional, que sirven de marco para interpretar el papel de la subcontratación dentro de un repertorio más amplio de intervenciones gerenciales.

El caso colombiano y latinoamericano merece atención particular. La subcontratación ha sido utilizada masivamente en sectores como la minería, la agroindustria, el comercio y los servicios, generando un debate extenso sobre la calidad del empleo, la precariedad laboral y la transferencia de responsabilidades empresariales (de León, 2015; García, s.f., CEPAL). Estos estudios regionales, aunados a la evidencia internacional, permiten extraer conclusiones aplicables a la realidad organizacional latinoamericana.

2. Objetivos

Objetivo general. Sintetizar la evidencia empírica disponible en literatura científica de alto rigor sobre la suficiencia de la subcontratación como intervención para reparar organizaciones con disfunciones estructurales, y derivar implicaciones para la práctica gerencial y la agenda investigativa.

Objetivos específicos:

  1. Identificar y analizar los efectos documentados de la subcontratación sobre el desempeño organizacional, a partir de meta-análisis y estudios primarios publicados en bases de datos académicas reconocidas.
  2. Caracterizar las causas estructurales del fracaso organizacional según la literatura de revisión sistemática reciente, con énfasis en los factores internos (liderazgo, cultura, procesos, gobernanza).
  3. Examinar los costos ocultos y los riesgos no contabilizados de la subcontratación, particularmente en sus modalidades táctica y transaccional.
  4. Discutir las limitaciones de la subcontratación como sustituto de la transformación organizacional profunda, integrando marcos teóricos de costos de transacción, competencias centrales y gestión del cambio.
  5. Proponer recomendaciones para la práctica gerencial y para la investigación futura, considerando el contexto organizacional latinoamericano.

3. Metas

La presente revisión aspira a lograr tres metas concretas. Primero, ofrecer un marco interpretativo sólido, basado en evidencia, que evite la instrumentalización acrítica de la subcontratación como "solución universal" para problemas organizacionales complejos. Segundo, distinguir con claridad entre los escenarios en los que la subcontratación es una decisión estratégica legítima —cuando responde a un análisis riguroso de costos de transacción, capacidades y competencias centrales— y los escenarios en los que opera como un mecanismo de evitación frente a problemas internos no resueltos. Tercero, contribuir al cierre de la brecha entre la literatura académica sobre transformación organizacional y la práctica cotidiana en organizaciones latinoamericanas, donde las decisiones de outsourcing suelen tomarse presionadas por la urgencia de reducción de costos, sin un diagnóstico previo de las disfunciones estructurales.

De manera específica, se busca que el lector —académico o practicante— disponga, tras la lectura de este artículo, de: (a) una taxonomía operativa de los tipos de disfunción organizacional que la subcontratación no resuelve; (b) una síntesis de los costos ocultos documentados en la literatura; (c) una crítica fundamentada a la noción de que la subcontratación es un atajo para mejorar indicadores financieros sin transformar la organización; y (d) un conjunto de retos investigativos y prácticos para los próximos años.

4. Desarrollo

4.1 Marco teórico: los límites de la firma y las decisiones de subcontratación

La teoría económica estándar ofrece dos marcos dominantes para analizar las decisiones de subcontratación. La teoría de los costos de transacción (TCE, por sus siglas en inglés), formalizada por Williamson (1981) a partir de los trabajos seminales de Coase (1937), sostiene que la elección entre producir internamente y comprar en el mercado depende de la minimización de los costos totales, incluyendo los costos de producción y los costos de transacción (búsqueda, negociación, contratación, monitoreo, adaptación y enforcement). Cuando las transacciones son frecuentes, presentan alta incertidumbre y requieren inversiones específicas (activos cuyo valor se reduce drásticamente fuera de la relación), la jerarquía interna se vuelve preferible al mercado. La aplicación empírica de la TCE al outsourcing ha sido extensa, particularmente en tecnologías de información (Lacity & Willcocks, en numerosos estudios) y en logística, con resultados mixtos: la evidencia confirma la utilidad descriptiva de la TCE, pero muestra que las decisiones reales rara vez siguen un cálculo riguroso de costos de transacción (Aubert, Rivard & Patry, 1996).

El segundo marco dominante es la teoría de los recursos y las capacidades dinámicas (Barney, 1991; Prahalad & Hamel, 1990). Aquí, la decisión de subcontratar se evalúa en función de si la actividad a externalizar se basa en recursos que cumplen los criterios VRIN (valiosos, raros, inimitables, no sustituibles). Si la actividad se sustenta en un recurso VRIN, externalizarla equivale a renunciar a una fuente de ventaja competitiva; si no lo es, su externalización puede liberar capacidad directiva para concentrarse en aquello que sí lo es. La aplicabilidad de este marco depende, no obstante, de la capacidad de la organización para identificar correctamente sus competencias centrales —capacidad que las organizaciones disfuncionales, por definición, suelen tener comprometida.

Un tercer cuerpo teórico relevante es el de la gestión del cambio organizacional. Kotter (1995/2007) documentó ya en los noventa la elevada tasa de fracaso de los programas de transformación, estimada en alrededor del 70%. Investigaciones posteriores de McKinsey & Company (2022) han ratificado este orden de magnitud: aproximadamente el 70% de las transformaciones organizacionales grandes no alcanzan sus objetivos, y los factores contribuyentes identificados incluyen aspiraciones insuficientes, falta de compromiso interno, debilidad en el liderazgo y déficits en la gestión de la cultura. Este hallazgo contextual es crucial: si la mayoría de las transformaciones internas fracasan, no debe sorprender que las decisiones de subcontratación tomadas en lugar de transformar la organización también tiendan a fracasar, en la medida en que externalizan funciones que permanecen disfuncionales en su lógica de operación.

4.2 Evidencia sobre los efectos de la subcontratación en el desempeño organizacional

La evidencia empírica sobre el efecto neto de la subcontratación es heterogénea, pero converge en un patrón claro: el efecto existe, es estadísticamente significativo, pero es modesto y condicionado. Lahiri y colaboradores (2022), en un meta-análisis publicado en el Journal of Business Research que sintetiza la evidencia empírica acumulada, encuentran que la asociación entre subcontratación y desempeño organizacional es positiva, pero moderada, y más fuerte para la subcontratación internacional que para la doméstica. La heterogeneidad observada sugiere que el efecto promedio esconde variaciones sustanciales según el tipo de actividad subcontratada, las capacidades del proveedor, las capacidades internas del cliente y la calidad del contrato y la gobernanza de la relación.

El estudio de Kulembayeva y colaboradores (2021), publicado en la base de datos académica PMC, evalúa la eficiencia económica de los modelos de subcontratación y subraya que la elección del modelo adecuado depende de factores internos y externos a la organización. La conclusión del trabajo es que no existe un modelo óptimo universal, sino una contingencia: el "mejor" modelo depende de la configuración específica de la firma y de su entorno. Esto refuerza la idea de que la subcontratación no es una panacea, sino una herramienta cuya efectividad está condicionada al estado interno de la organización que la aplica.

En la misma línea, un estudio publicado en la Administration & Society (referenciado por SAGE Journals, 2019) reporta efectos negativos modestos de la subcontratación sobre el desempeño organizacional percibido por los empleados. Este hallazgo es particularmente relevante para el argumento central de la presente revisión: cuando la subcontratación se evalúa no solo desde la perspectiva financiera o estratégica, sino desde la perspectiva de los empleados que la viven, el saldo tiende a ser negativo, particularmente en dimensiones como el compromiso, la confianza y la percepción de estabilidad. Estos efectos no son meros "daños colaterales": la literatura sobre cambio organizacional los considera predictores de la sostenibilidad del desempeño.

Uwamahoro Kayumba (2019), en una tesis de maestría depositada en el portal académico DIVA, estudia el efecto de la subcontratación sobre el desempeño organizacional en Rwanda y concluye que la subcontratación afecta el desempeño, pero que el efecto depende de cómo la gerencia gestione la transición y la relación con el proveedor. La evidencia, por tanto, no autoriza a tratar la subcontratación como una variable con efecto autónomo: su impacto está mediado por las prácticas de gestión.

Awe, Kulangara y Henderson (2018), citados en revisiones posteriores, sugieren que la subcontratación mejora el desempeño financiero, operativo y relacional de las firmas. Sin embargo, este resultado coexiste con otros que matizan o contradicen la magnitud del efecto. La lectura integrada de la evidencia sugiere que el efecto positivo se observa típicamente cuando la subcontratación se aplica sobre organizaciones funcionales, con capacidad de gestión y dirección estratégica claras; cuando se aplica sobre organizaciones disfuncionales, el efecto tiende a diluirse o invertirse.

4.3 Costos ocultos de la subcontratación

Uno de los aportes más influyentes a la literatura crítica sobre subcontratación es el trabajo de Barthélemy (2001), publicado en el MIT Sloan Management Review, sobre los costos ocultos del outsourcing de tecnologías de información. Barthélemy documenta que los costos reales de la subcontratación exceden sistemáticamente los costos previstos en los modelos de evaluación inicial, debido a categorías de costo que típicamente no se contabilizan en la fase de decisión: costos de transición, costos de gestión del contrato, costos de renegociación, costos por servicios no incluidos en el contrato pero necesarios, costos por pérdida de expertise interno y costos por deterioro del servicio durante el proceso de transición. La implicación práctica es directa: la subcontratación que parece financieramente atractiva en el análisis ex ante puede destruir valor ex post, particularmente cuando la organización no tiene la madurez para gestionar contratos complejos.

El estudio de la subcontratación de actividades logísticas desde la perspectiva de la TCE, resumido en conferencias académicas AIM, refuerza este punto: los costos de transacción —especialmente los costos de monitoreo y los costos de adaptación ante cambios no previstos— pueden llegar a superar los ahorros esperados de costo de producción. La asimetría de información entre cliente y proveedor, los riesgos de dependencia y los costos de salida (switching costs) configuran un mapa de costos ocultos que solo se revela tras la firma del contrato.

En el plano laboral, la evidencia latinoamericana agrega una dimensión crítica. De León (2015), en un estudio publicado en la Revista de Investigación en Ciencias de la Organización (RIICO), documenta que la subcontratación se asocia con deterioro de la calidad del empleo: dificultad de acceso al trabajo, excesiva temporalidad, precariedad, inseguridad e ingresos insuficientes. La subcontratación, en este contexto, no solo genera costos ocultos para la firma, sino también externalidades sociales que se trasladan a los trabajadores y al sistema de protección social. Estos efectos no son marginales: afectan directamente la productividad, la rotación, la reputación y, eventualmente, el desempeño financiero de las empresas que las generan.

García (s.f.), en un informe de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), analiza los procesos de subcontratación y los cambios en la calificación de los trabajadores, mostrando cómo la externalización reconfigura la estructura ocupacional y la distribución del capital humano en las firmas. La evidencia regional sugiere que, en ausencia de un diagnóstico organizacional previo, la subcontratación tiende a reproducir y amplificar las desigualdades y deficiencias existentes, no a corregirlas.

4.4 Disfunción organizacional y causas del fracaso: la raíz del problema

Hariyani, Hariyani y Sharma (2024), en una revisión sistemática de la literatura publicada en Social Sciences & Humanities Open (ScienceDirect), sintetizan las causas del fracaso organizacional documentadas en la literatura. El estudio identifica un conjunto recurrente de factores: debilidad de la visión estratégica, fallas de liderazgo, prácticas de gestión deficientes, procesos de negocio ineficientes, problemas financieros, rigidez estructural, fallas en la innovación y desconexión con el entorno. La conclusión central de la revisión es que el fracaso organizacional se origina primariamente en factores internos, no en la configuración de las fronteras de la firma. La subcontratación no aparece, en esta literatura, como una solución a las causas del fracaso: aparece, en el mejor de los casos, como una decisión secundaria que puede o no acompañar un proceso de transformación más amplio.

Khaw y colaboradores (2022), en una revisión sistemática de las reacciones hacia el cambio organizacional publicada en Current Psychology (PMC), documentan que las reacciones de los empleados al cambio —resistencia, ansiedad, reducción del compromiso, conductas de salida— son predictores significativos del éxito o fracaso de las intervenciones organizacionales. La subcontratación, como forma particular de cambio organizacional, está sujeta a estas dinámicas. En organizaciones disfuncionales, donde la confianza y el compromiso ya están erosionados, la subcontratación tiende a intensificar las reacciones negativas, no a mitigarlas.

Machado, Sathyanarayanan, Bhola y Kamath (2013), en un estudio publicado en el Industrial Psychiatry Journal e indexado en PubMed (PMID: 24459370), evalúan la vulnerabilidad psicológica, el burnout y las estrategias de afrontamiento en 1.209 empleados de una organización de BPO en Bangalore. El estudio encuentra que el 38% de la muestra presentaba distrés psicológico significativo en el Cuestionario General de Salud (GHQ-28). Aunque este estudio describe condiciones laborales dentro de una empresa de BPO, su hallazgo es relevante para la presente revisión: ilustra que la subcontratación, en su implementación operativa, con frecuencia se asocia a condiciones laborales deterioradas y a altos niveles de distrés entre los trabajadores. Las organizaciones que subcontratan no son, por tanto, inmunes a los costos humanos del modelo; los asumen, los trasladan o los invisibiliz, pero no los eliminan.

La literatura sobre diagnóstico organizacional y sobre el "desorden organizacional" coincide en identificar un núcleo de síntomas que definen a una organización como disfuncional: procesos de toma de decisiones complicados, cultura del "estar ocupado" sin producción real, evitación del conflicto, comunicación ineficaz (incluida la dependencia excesiva del correo electrónico para conversaciones que requieren diálogo directo), ausencia de métricas alineadas, liderazgo fragmentado, silos y falta de rendición de cuentas. La subcontratación no ataca ninguno de estos síntomas en su raíz; en algunos casos, los agrava al introducir un nuevo actor (el proveedor) cuyos incentivos no están alineados con los de la organización cliente.

4.5 Por qué la subcontratación no repara la disfunción: mecanismos explicativos

La evidencia revisada permite identificar al menos cinco mecanismos por los cuales la subcontratación no repara —y en ocasiones agrava— las disfunciones organizacionales:

Primero, la subcontratación no modifica las causas estructurales. Si el problema raíz es un liderazgo débil, una estrategia confusa o una cultura tóxica, externalizar una función traslada el problema, no lo resuelve. El proveedor external se encontrará con un cliente que no sabe qué quiere, que no puede articular sus requerimientos o que cambia de opinión a mitad del contrato. La disfunción, en estos casos, se transfiere al proveedor en forma de requerimientos inestables, renovaciones de alcance y conflictos contractuales.

Segundo, la subcontratación introduce nuevos costos de transacción. Como documentan Aubert, Rivard y Patry (1996) y Barthélemy (2001), la gestión de un contrato de subcontratación genera costos de monitoreo, coordinación y adaptación que, en organizaciones disfuncionales, tienden a ser elevados porque la capacidad de gestión contractual está, a su vez, debilitada. El resultado es una paradoja: la subcontratación que se justificaba por reducción de costos termina incrementandolos.

Tercero, la subcontratación puede destruir capacidades internas. Externalizar una función implica, con frecuencia, transferir el conocimiento y el personal que la ejecutaba. Si la decisión se revierte, o si la organización necesita reinternalizar la función, el costo de reconstruir la capacidad perdida es elevado y, en algunos casos, prohibitivo. Este fenómeno está documentado en la literatura sobre reshoring e insourcing, descrito como tendencia creciente en Estados Unidos y otros mercados desarrollados.

Cuarto, la subcontratación introduce riesgos de dependencia y de pérdida de control. La dependencia de un proveedor externo para una función crítica puede comprometer la capacidad de la organización para adaptarse a cambios en el entorno. La literatura sobre gobernanza de relaciones interorganizacionales muestra que estos riesgos se materializan particularmente cuando la función subcontratada está cerca de las competencias centrales de la firma —precisamente el escenario que la teoría de Prahalad y Hamel (1990) advertía evitar.

Quinto, la subcontratación no resuelve la asimetría de incentivos. El proveedor tiene incentivos para maximizar su margen, no para maximizar el valor para el cliente. En ausencia de contratos bien diseñados y de capacidad de monitoreo, esta asimetría genera comportamientos oportunistas que la literatura documentada por Williamson (1981) anticipa. Las organizaciones disfuncionales suelen carecer de la capacidad de diseño contractual y de monitoreo necesaria para mitigar este riesgo.

4.6 La subcontratación en el contexto latinoamericano y colombiano

En el contexto latinoamericano, el debate sobre subcontratación ha estado marcado por la tensión entre la flexibilidad empresarial y la protección de los derechos laborales. La evidencia revisada en CEPAL (García, s.f.) y en estudios regionales (de León, 2015) sugiere que la subcontratación se ha utilizado como mecanismo de reducción de costos laborales, con frecuencia sin un acompañamiento de transformación organizacional genuina. Las reformas legislativas recientes en varios países de la región han restringido los márgenes de la subcontratación, en respuesta a la evidencia de precarización y de efectos adversos sobre la calidad del empleo.

En Colombia, específicamente, la subcontratación ha sido objeto de regulación específica y de intenso debate jurídico y económico. La presente revisión no desarrolla un análisis exhaustivo del caso colombiano por la limitación de fuentes académicas recientes y verificables en bases de datos de alto rigor; esta tarea se identifica como reto investigativo pendiente. No obstante, la evidencia internacional revisada es consistente con la observación general de que la subcontratación, en contextos de débil institucionalidad laboral y de baja capacidad gerencial, tiende a amplificar las disfunciones organizacionales preexistentes.

4.7 Síntesis integrativa

Integrando los hallazgos de las secciones anteriores, la evidencia empírica disponible hasta 2025 es consistente con la siguiente proposición: la subcontratación es una decisión de configuración de límites de firma cuya efectividad está condicionada al estado interno de la organización que la aplica; cuando se aplica sobre una organización disfuncional, sus efectos tienden a ser nulos, modestos o negativos, y en ningún caso reemplazan a la transformación organizacional necesaria. Esta proposición se sostiene en: (i) el meta-análisis de Lahiri y colaboradores (2022) que muestra un efecto promedio modesto y altamente heterogéneo; (ii) la revisión sistemática de Hariyani y colaboradores (2024) que ubica las causas del fracaso organizacional en factores internos; (iii) la literatura de costos ocultos (Barthélemy, 2001; Aubert, Rivard & Patry, 1996) que muestra costos no contabilizados; (iv) la literatura de gestión del cambio (Kotter; McKinsey, 2022) que ubica el fracaso de las transformaciones en factores culturales y de liderazgo; y (v) la literatura regional (de León, 2015; García, CEPAL) que documenta los efectos adversos en el empleo.

5. Conclusiones

La síntesis de la evidencia empírica revisada permite extraer cinco conclusiones principales. Primera, la subcontratación no es, por sí sola, una intervención suficiente para reparar una organización disfuncional. Su capacidad transformadora está limitada por el hecho de que opera sobre la configuración de los límites de la firma, no sobre las variables internas que determinan la salud organizacional: liderazgo, estrategia, cultura, procesos y gobernanza. Segunda, la efectividad de la subcontratación está condicionada al estado previo de la organización. Las organizaciones funcionales —con liderazgo claro, estrategia articulada, procesos eficientes y capacidad de gestión— pueden beneficiarse de la subcontratación de actividades no centrales, en línea con la teoría de competencias centrales de Prahalad y Hamel (1990). Las organizaciones disfuncionales, en cambio, tienden a obtener efectos nulos, modestos o negativos, porque externalizan disfunciones que se replican en la relación con el proveedor.

Tercera, los costos ocultos de la subcontratación —documentados consistentemente por Barthélemy (2001) y por la literatura de costos de transacción— suelen subestimarse en las decisiones gerenciales y, en organizaciones disfuncionales, suelen ser particularmente elevados por la debilidad de la capacidad de gestión contractual. Cuarta, la subcontratación, en su implementación operativa, está asociada con efectos adversos sobre la calidad del empleo y la salud psicológica de los trabajadores, como documenta la literatura latinoamericana (de León, 2015; García, CEPAL) y los estudios en BPO (Machado y colaboradores, 2013). Estos efectos no son externos a la organización que subcontrata: la afectan indirectamente vía rotación, productividad, reputación y sostenibilidad. Quinta, la subcontratación debe entenderse como una herramienta complementaria, no sustitutiva, de la transformación organizacional. Las organizaciones que intentan usarla como atajo para evitar el trabajo difícil de transformar internamente sus procesos, su cultura y su liderazgo, tienden a fracasar en sus objetivos estratégicos y, en algunos casos, agravan las disfunciones que pretendían resolver.

La conclusión práctica es contundente: si una organización está "rota", la primera intervención debe ser de diagnóstico y transformación interna, no de reconfiguración de límites. Solo una vez que la organización ha saneado sus procesos, su liderazgo y su cultura, puede evaluar legítimamente qué actividades externalizar y cuáles conservar internamente, con base en un análisis riguroso de costos de transacción y de competencias centrales. Subcontratar sin haber saneado la organización es, en el mejor de los casos, un gesto cosmético; en el peor, un acelerador del deterioro.

6. Retos

De la revisión se derivan seis retos investigativos y prácticos que configuran una agenda para los próximos años.

Primero, desarrollo de instrumentos de diagnóstico organizacional previo a la subcontratación. La literatura revisada muestra la ausencia de herramientas estandarizadas para evaluar la viabilidad de la subcontratación como intervención, condicionada al estado interno de la organización. La comunidad académica debe desarrollar y validar instrumentos que permitan distinguir entre organizaciones que pueden beneficiarse de la subcontratación y organizaciones que requieren transformación interna previa.

Segundo, investigación empírica sobre los efectos de la subcontratación en organizaciones disfuncionales versus funcionales. La mayoría de los estudios empíricos disponibles no segmenta la muestra según el estado organizacional previo. Investigaciones futuras deben contrastar los efectos de la subcontratación en ambos tipos de organizaciones, para poner a prueba de manera directa la hipótesis de condicionalidad que esta revisión propone.

Tercero, cuantificación rigurosa de los costos ocultos de la subcontratación en contextos latinoamericanos. La evidencia sobre costos ocultos proviene mayoritariamente de estudios en economías desarrolladas. La replicación y adaptación de estos estudios en contextos latinoamericanos, con sus particularidades institucionales y laborales, es un reto investigativo prioritario.

Cuarto, integración de la perspectiva de los trabajadores y de la salud ocupacional en los estudios de subcontratación. La literatura dominante ha privilegiado la perspectiva financiera y estratégica. La incorporación sistemática de la perspectiva laboral, psicológica y de salud ocupacional, en línea con el trabajo de Machado y colaboradores (2013), es necesaria para una evaluación completa del efecto de la subcontratación.

Quinto, desarrollo de marcos de gobernanza de contratos de subcontratación para organizaciones con capacidad de gestión limitada. Las organizaciones disfuncionales suelen tener, paradójicamente, mayor necesidad de subcontratación y menor capacidad para gestionarla. La literatura debe ofrecer soluciones prácticas, validadas empíricamente, para estos casos.

Sexto, investigación sobre la trayectoria de las decisiones de subcontratación y su reversión. Los fenómenos de insourcing y reshoring son crecientes pero aún poco estudiados sistemáticamente en la literatura académica. La comprensión de los factores que llevan a las organizaciones a revertir decisiones de subcontratación, y de los costos asociados a la reversión, es relevante tanto para la teoría como para la práctica.

Estos retos no agotan la agenda investigativa, pero definen un conjunto de prioridades que, atendidas, permitirían avanzar desde la descripción del fenómeno hacia la formulación de recomendaciones prescriptivas basadas en evidencia para la práctica gerencial latinoamericana y global.

Referencias

  1. Aubert, B. A., Rivard, S., & Patry, M. (1996). A transaction cost approach to outsourcing behavior: Some empirical evidence. Information & Management, 30(2), 87–97. https://doi.org/10.1016/0378-7206(95)00045-3
  2. Awe, A., Kulangara, P., & Henderson, J. (2018). Outsourcing enhances firm performance: Evidence from financial, operational, and relational performance metrics. Citado en Boldr Impact (2020). Evolution of Business Process Outsourcing: From Tactical to Human-Centric.
  3. Barney, J. B. (1991). Firm resources and sustained competitive advantage. Journal of Management, 17(1), 99–120. https://doi.org/10.1177/014920639101700108
  4. Barthélemy, J. (2001). The hidden costs of IT outsourcing. MIT Sloan Management Review, 42(3), 60–69. https://sloanreview.mit.edu/article/the-hidden-costs-of-it-outsourcing
  5. Coase, R. H. (1937). The nature of the firm. Economica, 4(16), 386–405. https://doi.org/10.1111/j.1468-0335.1937.tb00002.x
  6. de León, Y. M. (2015). La subcontratación y calidad del empleo en empresas. Revista de Investigación en Ciencias de la Organización (RIICO). https://www.riico.net/index.php/riico/article/download/11/11
  7. García, A. (s.f.). Procesos de subcontratación y cambios en la calificación de los trabajadores. Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL). Repositorio CEPAL. https://repositorio.cepal.org/server/api/core/bitstreams/74c0a6a5-8d57-457c-b614-72182245ce6e/content
  8. Hariyani, D., Hariyani, P., & Sharma, M. K. (2024). Causes of organizational failure: A literature review. Social Sciences & Humanities Open, 9, 100936. https://doi.org/10.1016/j.ssaho.2024.100936
  9. Khaw, K. W., Alnoor, A., AL-Abrrow, H., Tiberius, V., Ganesan, Y., & Atshan, N. A. (2022). Reactions towards organizational change: A systematic literature review. Current Psychology. Publicado en PMC. https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC9006211
  10. Kotter, J. P. (2007). Leading change: Why transformation efforts fail. Harvard Business Review, 85(1), 96–103. (Original publicado en 1995.)
  11. Krstić, B., & Kahrović, E. (2015). Tres tipos de subcontratación (tactical, strategic, transformational). Citado en Boldr Impact (2020). Evolution of Business Process Outsourcing.
  12. Kulembayeva, F., y colaboradores (2021). Economic efficiency of outsourcing business models. PMC. PMC8526280. https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC8526280
  13. Lahiri, S., y colaboradores (2022). Performance implications of outsourcing: A meta-analysis. Journal of Business Research, 142, 24–41. https://doi.org/10.1016/j.jbusres.2021.12.024
  14. Lau, C., & Zhang, J. (2006). Drivers and obstacles of outsourcing practices in China. International Journal of Physical Distribution & Logistics Management, 36(10), 777–792.
  15. Machado, T., Sathyanarayanan, V., Bhola, P., & Kamath, K. (2013). Psychological vulnerability, burnout, and coping among employees of a business process outsourcing organization. Industrial Psychiatry Journal, 22(1), 26. https://doi.org/10.4103/0972-6748.123609 (PMID: 24459370; PMCID: PMC3895308)
  16. McKinsey & Company. (2022). Common pitfalls in transformations: A conversation with Jon Garcia. https://www.mckinsey.com/capabilities/transformation/our-insights/common-pitfalls-in-transformations-a-conversation-with-jon-garcia
  17. Prahalad, C. K., & Hamel, G. (1990). The core competence of the corporation. Harvard Business Review, 68(3), 79–91. https://hbr.org/1990/05/the-core-competence-of-the-corporation
  18. SAGE Journals. (2019). Outsourcing and organizational performance: The employee perspective. Administration & Society. https://journals.sagepub.com/doi/10.1177/0275074019855469
  19. Uwamahoro Kayumba, C. (2019). Effect of outsourcing on organizational performance in Rwanda [Tesis de maestría, University of Rwanda]. DIVA Portal. https://www.diva-portal.org/smash/get/diva2:1333725/FULLTEXT01.pdf
  20. Williamson, O. E. (1981). The economics of organization: The transaction cost approach. American Journal of Sociology, 87(3), 548–577. https://doi.org/10.1086/227496

No hay comentarios:

Publicar un comentario